El cuerpo no resitió una tercera recaída, pese a la desesperada acción de rescate de los médicos por salvarle la vida.
Pero el corazón estaba muy debilitado, los pulmones no funcionaban, el hígado estaba invadido de bilis, los pies congelados, las manos caídas, la cabeza desorbitada y los riñones secos.
La agonía se arrastró durante cinco días y todos los esfuerzos de la ciencia fueron en vano, pero las ilusiones de los amigos del ocsiso superaron las expectativas. El 55% pensó que un milagro lo mantendría con vida.
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