martes, 13 de mayo de 2008

Ligas negras de béisbol: Una página olvidada

EN PRIMERA FILA
Por Gilberto Dihigo

En este mundo cínico, cruel y escéptico, la verdad, como dijo un pensador francés, "es tan diversa, numerosa, como los espíritus para escucharla" y por eso la noticia hace unos años de que un viejo pelotero moría de hambre en las calles de Caracas, Venezuela, fue una de esas tristes verdades que aparecen en los periódicos sin hacer mella en muchas conciencias.
Carlos "Terremoto" Ascanio, un pelotero que en 1946 representó el primer y único venezolano en desempeñarse en las Ligas Negras del beisbol estadunidense, cayó desmayado por un hambre feroz que devoraba sus entrañas y aunque el hecho movió los sentimientos de algunos buenos corazones en Caracas, no es menos cierto que muchos pioneros de aquella época romántica, de los pocos que quedan con vida, se encuentran desamparados.
Ascanio es recordado por aquellos que peinan canas en Venezuela como un magnifico jugador de primera base, de excelente fildeo, quien llenó una época dorada bajo los uniformes del Magallanes y Vargas en aquellos primeros torneos profesionales que despertaron grandes pasiones en la nación sudamericana.
De la mano del cubano Joseíto Fernández jugó del Cienfuegos y más tarde lo llamó el equipo de los New York Yankee de la Liga Negra. Su mote de "Terremoto" se lo endilgaron por el poderoso swing que desarrollaba al batear.

Las Ligas Negras, por obra y gracia del rechazo de los extremistas de la época hacia el color negro y sus derivados, sirvieron de bálsamo para aquellos hombres de una calidad extraordinaria dentro del diamante de beisbol.
La espantosa ridiculez en separar a las personas por su piel impidió que figuras como los estadunidenses Oscar Charleston, Sam Lloyd "Bemba de cuchara", "Jorocón" Wilson, Joshua Gibson, Judy Johnson y los cubanos José de la Caridad Méndez, "El diamante negro" y Martin Dihigo "El inmortal" exhibieran su enorme calidad en Grandes Ligas, pese a ser reconocidos en su época como extra clases. Ninguno de ellos pudo contra la prueba del color.
Y es que el racismo en los Estados Unidos, institucionalizado en todas las esferas de la vida, mostró su feo rostro hasta en el cine con el cavernícola código Hays, que entre sus extravagantes y puritanas normas vetaban las relaciones amorosas entre blancos y negros en cualquier producción cinematográfica.
Martin Dihigo confesó muchas veces en conversaciones familiares, la hostilidad que sintió en los Estados Unidos durante sus giras con los Cubans Stars donde en más de una ocasión no fueron admitidos en muchos hoteles por ser negros y en aquellos que los aceptaban le negaban el agua para bañarse.
De un fragmento de mi libro "Mi padre el inmortal" extraemos la opinión del pelotero cubano Martin Dihigo sobre las Ligas Negras.
"Al pasar los años me percate que el béisbol negro no era más que un matadero de jugadores de béisbol. La organización de esas ligas era pésima, no respetaban las clausulas del reglamento. No había árbitros honestos, sino jueces incapaces. Se jugaba cuando los clubes les convenía hacerlo".

"El salario era bajo y ridículo, podían jugar maravillas y si no había asistencia no se recolectaba. Una vez ni llego al dólar el dinero que recogieron después de pagar a los árbitros y al anotador", aseguró el Maestro como también llaman a Dihigo en México.
La liga de color llegó a su fin gracias a la II Guerra Mundial que potenció la economía estadunidense e hizo florecer a los pequeños y medianos empresarios negros, quienes comenzaron a llenar los estadios de la discriminada liga, ya más organizada y de mucha calidad deportiva.
Ante esta competencia, que podía arruinar el desarrollo de las Grandes Ligas se dejó entrar al círculo selecto de los blancos al primer negro que resultó ser Jackie Robinson, un hombre que soportó vejaciones y burlas para abrir el camino a sus hermanos de raza, quienes en la actualidad son elementos vitales de cualquier equipo del llamado Big Show.
¿Cuántos hombres de esa época de oro del beisbol se hallan desamparados todavía?, quien sabe, pero así como finalmente las Grandes Ligas permitieron la entrada al salón de la fama de Cooperstown a varios negros estelares de esa liga, también debería establecer un fondo especial para aquellos que hicieron grande al beisbol pese a estar discriminados y hoy están olvidados y sin atención.
Carlos Ascanio murió el 27 de febrero de 1998 y su caso no debe quedar como triste verdad olvidada en el limbo de la indiferencia.

3 comentarios:

terreno de pelota dijo...

Gilberto, cuánta injusticia y dolor arrastra este bello deporte con los hermanos negros. Es un capítulo muy oscuro que hay que recordar para que no se repita discriminación de ningún tipo.
La idea de crear un fondo en ayuda de los olvidados es genial y práctica. Imagínate en Cuba cómo viven verdaderas luminarias, discriminadas no por la piel sino por ideas políticas. Mucha tarea pero has dado el primer paso, un abrazo.

Anónimo dijo...

BUeno, precisamente Martin Dihigo es un ejemplo de cuanto talento negro se desperdicio!

Camilo LD

Anónimo dijo...

como saben silvio garcia estuvo a punto de ser oficialmente el primer negro en la gran carpa,pero,decidieron que robinson,por ser universitario y de caracter apasible fura el hombre,pero,realmente no era un crack como aquellos monstruos de las ligas negras,gibson,satchel paige,dihigo,torrientes y muchos otros.
muy buen articulo.
Eddy aleman