lunes, 4 de agosto de 2008

Comentario desde Cuba

Me gustaría que leyeran íntegramente el comentario de un lector anónimo que vive en la isla, sobre lo que dijo quienustedessaben respecto de los deportistas cubanos que elijen jugar fuera. Qué reconfortante es saber su opinión, que ojalá sea la de millones.

"Uziel verguenza deberian sentir todos todos los cubanos que vivimos en la isla bajo este regimen al soportar las declaraciones de Fidel un hombre que dispone a su antojo las decisiones del pais sin importarle lo que desea el pueblo, que cubano de buenos sentimientos y no desea ver fuera de todo esto a nuestros atletas, yo vi el articulo donde estaban esas declaraciones y dice que no volveran a la isla para gastar ese dinero que ganan de forma no lucrtiva , aque se refiere con esto acaso vivir de nuestro trabajo es motivo de verguenza? ya en las penumbras de su vida sigue sembrando el odio y tratando de dividir a los cubanos embruteciendolos en sus absurdas ideas o caprichos, sin importar que pueda pasar".

1 comentario:

Gusana Encantada dijo...

A todos los que quieran leer esto que escribo porque así lo experimenté.

Amo la tierra que me vió nacer, amo sus paisajes, sus playas, su sol, amo lo que es de ella, pero siento un odio de confesión, irresistible, maldito, atronador por toda la parafernalia que a mi país, en todos estos años de la llamada revolución lo ha ido abduciendo. Cuando preparo un viaje para ver a mi familia y de paso tratar de llevar lo que allí yo les ayudo para salir de la miseria, ya me produce revoltura de tripas, puedo estar aquí horas contando lo que he visto en el aeropuerto José Martí; todo esto se los puedo contar, con la experiencia de haber pasado por otros aeropuertos, sin que jamás haya recibido los malos tratos que en el aeropuerto José Martí yo he recibido, puedo decirles que me río de los americanos con sus preguntas tontas que si “que piensas de Buch” “qué piensas del terrorismo” y un montón de preguntas sacadas de una comedia, en Inglaterra un tanto más y así muchos países, que se preocupan por su seguridad.
Pero en Cuba eso no importa, a menos que solo sea para coger el asunto y victimizarse con él, en Cuba es increíble, sacado de una ficción mortal, resulta que tu pesas el equipaje en el país de origen, la compañía de vuelo te deja pasar una determinada cantidad de kilos de acuerdo a la capacidad de la nave, y cada bulto con un determinado peso para evitar lesiones en los trabajadores que luego tendrán que manipular estos equipajes, eso en Cuba no importa, El desprecio y los desmanes que por ser cubano quedan constatados desde que te bajas del avión y sales a la rampa, te encuentras con un bulto de gente que no se sabe a qué de verdad se dedican, los hay hasta con sillas de ruedas que te invitan a sentarte a cambio de una buena propina y así te evitas pesar y las demás esperas, los hay de toda clase, allí en las cintas donde sale el equipaje ya se torna locura la mafia aeroportuaria, muchos hombres y mujeres, vestidos de camisa blanca y otros de un uniforme de color mostaza pero todos como aves de rapiña,ladrones,atracadores,estafadores,usurpadores,explotadores,despiadados,enfermos,envidiosos que se ensañan con el cubano que se atreve a decir “ que no, que solo puedo llevar el equipaje, que no soy minusválido”, pues si usted desprecia ser timado ellos arremeten contra usted, te hacen pesar el equipaje, te hacen pagar por lo que la compañía te dejó subir al avión, te patean, te aplastan, te torturan psicológicamente, por ejemplo, a mi la compañía me dejo pasar 40 kilos, pues cuando llegué a la mafia cubana aeroportuaria, después de decirle a uno de ellos que yo sola podía con mi equipaje y de que él a cambio me lanzara su mirada llena de maldiciones, inmediatamente se acercó a uno pequeño que había en la puerta de salida al lado de una mulatica de risa sarcástica, su dedo apuntó a mí y pum, cuando traté de salir, enseguida “usted señora a pesar que va con exceso de equipaje” le explico que eso no se correspondía con lo que me había autorizado la compañía de vuelo, y que yo no quería avión hasta la casa de mi familia, que yo pagaría al taxi para que me llevar hasta allí y no a ellos, ohhhhhhhhh había que haber filmado la expresión del agente de la aduana portero de salida del aeropuerto, me pidió el pasaporte y con aires de agente envidioso me dijo “allí es su cola”; la cola para pesar era poca, solo de los que no quisimos pagar a los estafadores para salir, pero hasta llegar a la báscula tuve que esperar dos horas, alli ví de todo, porque muchos se convencian y pagaban en esta fase, se iban a un lugar apartado y concebía la operación financiera de estafa, y porque me pasé 10 kilos, pues ellos dicen que solo puedo pasar 30 me hicieron pagar 200 monedas de esa del invento de allí, porque como yo tengo un permiso para residir en el extranjero tengo que pagar con una monedad extrajera, llevaba 1 dvd y me obligaban a pagar lo que ellos creyeron que me había costado, 430 de los mencionados pesos, un dvd como el que llevé solo costo 47 €, cuando oí esa cifra lancé el dvd al piso y dije “ni pa ti, ni pa mí”, en esa cola yo vi hasta regalar bastocillos de limpiarse los oidos por caer en gracia y que falsificaran lo que decía la bascula y así pagar menos, las de la limpieza haciendo corro en la cola a ver qué se les pagaban, ellas hablaban de bultos y de otras historias que nadie entendía, pero lo que estaban haciendo era pidiendo, ese montón de miles de mendigos, asalariados de la Aduana General de la República de Cuba, da asco, es la imagen primera que da Cuba al exterior, es una desvergüenza y un asalto a la decencia, allí esos bándalos campan a sus anchas, como si por ley tuviera que ser así, esos corsarios aeroportuarios en otros países podían estar presos, pero en Cuba son parte del folclor, el descaro vive en ellos, la ética no es su religión, no se de qué ideología serán, quizás no tengan ni ideología, asombra saber que en un país donde en su cuadra te vigilan, no haya allí un control capaz de detener la masacre, eso sólo puede suceder porque los que los que lo dirigen son beneficiados; alguien me contó que usted va a la casa de cualquier trabajador de allí, que no es más que un simple empleado y viven como reyes, a esos empleados de la delincuencia nadie le ha enseñado que cuando se necesita o se desea algo lo que hace cualquier persona normal y decente es comprarlo con su salario, que el robo siempre ha existido y eso que allí ellos practican sólo es propio de gente de baja catadura moral y que es tipificado en cualquier legislación como un delito.
Hay otra parte de la batalla en el aeropuerto José Martí es el momento de la compra de cualquier souvenir o lo que sea en una tienda de ese recinto, además de no haber bolsa o de darte una bolsa fina que al menor descuido la compra la pierdes, ya que se rompen con solo un roce, allí no dan comprobante de compra, y la cajas registradoras no te enseñan el importe de la compra, la verdad esto pudiera ser risible pero te hacen el cálculo con una calculadora de esas normalitas, eso facilita que el ejército de ladrones sea mayor, porque hasta cuando estás en la caja pagando tu compra haya hasta tres gente en la caja haciendo no se sabe qué.
Señores de la autoridad aeroportuaria, que se sepa, China no tiene bloqueada a Cuba, y una caja allí con lo que roban sus empleados a sus compatriotas puede ser comprado allí a muy bajos precios, eso se lo pueden preguntar a cualquier americano, que compran todo en China, dejen ya el engaño del bloqueo, que usted va a USA y allí casi todo está hecho en China.¿o es que allí en su recinto son tan proamericanos que sólo les gusta lo de los americanos?.
He jurado no volver a Cuba, me duele Cuba, me duele que al final de la vida tenga yo que ver un ejército de gente que pudiendo ser personas los hayan convertido en títeres fantoches de los que les guiaron, SOY CUBANA, ORGULLOSA DE SER CUBANA, pero cubana de las del sacrificio, de las que la humildad me sirvió para ser decente y trabajadora y doy gracias a Dios que tengo un salario con el que pago hasta los impuestos y no vivo en un país de dictadura de aberrantes e hipócritas.